Hacer depender el rumbo del partido de algunas figuras de renombre con menosprecio de las estructuras regionales es un error. Parte del desencanto actual de la Ola Verde se debe al comportamiento de nuestro candidato Mockus que, al parecer, obró por cuenta propia, sin asesores que controlaran su libreto. Por ese camino se expuso a todos los riegos posibles, en un país donde se abusa de la opinón pública. De este modo, EL PARTIDO VERDE PADECIÓ LA SUERTE DEL ASCENSO Y LA CAÍDA DE SU ÍCONO. Este sería el primer descrédito del partido ante la opinión pública.
El segundo descrédito vino por cuenta de Sergio Fajardo, al negociar su ingreso al Partido Verde, para ser compañero vicepresidencial de Mockus por 27.000 dólares (según el Concejo Electoral, divulgado por el canal CM&). Actitud desde todo punto de vista reprochable en un ciudadano y político de estilo, ex-alcalde de Medellín, conferencista internacional, doctor en matemáticas y, por supuesto, estrato ocho. De este modo contradecía el slogan aplicado, al parecer, sólo a la base: “Yo vine porque quise no porque me pagaron”, síntoma de que algo similar ocurría en la cúpula del partido. Algo “normal”, si tenemos en cuenta que ninguna estrella del Real Madrid o del Barcelona juega gratis.
La tercera equivocación fue de Lucho Garzón, siendo director del partido, al no convocar, ampliamente, a la Ola Verde o al Movimiento Verde para reestructurar y fortalecer los cuadros políticos con una perspectiva nacional, enganchado, también, a todas las sedes que impulsaron la campaña de Mockus. En cambio, se reunió, como todo político tradicional de oficio, con los representantes electos del partido, quienes lo atrajeron a su propio patio, el Concejo y la Asamblea, con lista de invitados de su entera confianza, para quedarse con la vocería del partido y propiciar su elección o reelección. Este errado manejo de Garzón terminó de liquidar los procesos regionales de la Ola Verde.
Finalmente, queda la cuarta carta política representada por Enrique Peñaloza, actual candidato a la alcaldía de Bogotá, muy polemizado por sus guiños con el uribismo, partido que se ha empecinado en acercarse a dicho candidato para ofrecerle su apoyo a cambio de ciertos compromisos.
CONCLUSIÓN
El Partido Verde se enredó en sus inconsistencias de fondo. Creció y se desvaneció como la nieve. Pasará a la historia por su brillo ocasional, como tantos otros movimientos que le precedieron, cuyos dirigentes se entregaron al mejor postor. El Partido Verde no supo administrar los tres y medio millones de votos de electores inteligentes, que fueron tratados como simple masa electoral, ignorando que formaban parte de lo mejor de la nación colombiana. Su rótulo continuará existiendo, pero sin la Ola Verde, tan sólo como razón social de una empresa electoral que tendrá que recurrir, una vez más, al aporte mercenario para conservar su personería jurídica en el escenario político. De vez en cuando levantantará alguna espuma con temas sensibles al dolor humano o al tema ecológico. Los inconformes seguiremos buscando una mejor propuesta, humana y política, que nos represente y nos dé la oportunidad de participar en igualdad de condiciones.
Omar Lasso Echavarría
Gestor de la sede principal del Partido Verde de Popayán y el Cauca
PARTIDO VERDE COLOMBIA: CRITICA
jueves, 21 de abril de 2011
EL PARTIDO VERDE: UN ASUNTO DE ESTRELLAS Y FARSA NACIONAL. SEGUNDA PARTE: MERCENARISMO POLÍTICO
El hecho de que el Partido Verde fuera, hasta época reciente, una empresa política de administrar avales, de modo indiscriminado, lo conviertió en una organización mercenaria, por las siguientes razones:
1.- Cuando un candidato, que no pertenece al partido por convicción, recibe el aval, no adquiere, per se, un compromiso a fondo con la respectiva organización política. Esta característica propia del Partido Verde ha sido responsable de la ausencia de obra política en la reciente historia nacional y regional del país. Sus representantes se han limitado al rol burocrático en su función pública, sin diferenciarse, en sus conductas, de los vicios tradicionales.
2.- En el origen del Partido Verde se encuentra la impronta del M 19, movimiento insurgente caracterizado por sus grandes golpes de opinión, hasta el punto de haber perdido la cabeza en el asalto al palacio de justicia. Esta forma de hacer política se ha preservado en el Partido Verde con la diferencia, esta vez, de que los golpes de opinión pasaron del plano guerrerista al plano de la farándula política, mediante el uso sagaz de los medios de comunicación y recurriendo a personajes con ciertos valores y aureola política. En esta dirección, su gran hazaña fue haber logrado contratar a los tres ex-alcaldes de Bogotá (Mockus, Peñaloza y Garzón), y, posteriormente, al de Medellín (Fajardo); cuatro candidatos de trayectoria exitosa, ampliamente ranqueados en el campo social, cultural y político. Propósito éste que el Partido Verde Opción Centro aprobó en Congreso Nacional de 2008: “Asumir el desafío de pasar de minoría política a convertirnos en una opción de poder real para los Colombianos convocando para este fin a los líderes independientes y del centro político más destacados en el escenario político Nacional, tales como SERGIO FAJARDO, LUCHO GARZON, ANTANAS MOCKUS, ENRIQUE PEÑALOSA, MARTA LUCIA RAMIREZ entre otros”. Propósito cumplido después de varios meses de diálogos, al recibir el beneplácito de los ex alcaldes ANTANAS MOCKUS, LUCHO GARZON y ENRIQUE PEÑALOSA, con quienes conformaron lo que en adelante se denominaría el PARTIDO VERDE, conquista formalizada en el Congreso extraordinario del 2 de octubre 2009. Con estas adquisiciones se parodió en política lo que en fútbol hicieron el Real Madrid y el Barcelona, al fichar jugadores de primera categoría del balón pié mundial. La idea fue, sin duda, magistral, pero no suficiente para conseguir el éxito a cabalidad. Mientras un equipo de fútbol es reducido en número, la agremiación política es ilimitada en sus interacciones. Si estas interrelaciones de vasos comunicantes fracasa se va al traste la organización política, fenómeno por el cual ha transitado el Partido Verde, el cual no pudo pasar de empresa electoral a partido político en sentido cabal. Después de las elecciones presidenciales el pseudo partido no respondió a las expectativas de los tres y medio millones de votantes, que esperábamos la reestructuración y ampliación de los cuadros políticos en el concierto nacional y regional. Tanto así, que aún sigue mandando (en sentido literal) la vieja estructura de Opción Centro, estrecha de mente como de acción, carente de obra política, como de escaso protagonismo en las elecciones pasadas, cuyo peso recayó en las nuevas fuerzas independientes que adhirieron. Aquella estructura con sus socios representantes en los cuerpos colegiados ahora pretende canalizar la fuerza de la ola verde hacia sus propios intereses.
Omar Lasso Echavarría
Gestor de la principal sede del Partido Verde en Popayán y el Cauca
1.- Cuando un candidato, que no pertenece al partido por convicción, recibe el aval, no adquiere, per se, un compromiso a fondo con la respectiva organización política. Esta característica propia del Partido Verde ha sido responsable de la ausencia de obra política en la reciente historia nacional y regional del país. Sus representantes se han limitado al rol burocrático en su función pública, sin diferenciarse, en sus conductas, de los vicios tradicionales.
2.- En el origen del Partido Verde se encuentra la impronta del M 19, movimiento insurgente caracterizado por sus grandes golpes de opinión, hasta el punto de haber perdido la cabeza en el asalto al palacio de justicia. Esta forma de hacer política se ha preservado en el Partido Verde con la diferencia, esta vez, de que los golpes de opinión pasaron del plano guerrerista al plano de la farándula política, mediante el uso sagaz de los medios de comunicación y recurriendo a personajes con ciertos valores y aureola política. En esta dirección, su gran hazaña fue haber logrado contratar a los tres ex-alcaldes de Bogotá (Mockus, Peñaloza y Garzón), y, posteriormente, al de Medellín (Fajardo); cuatro candidatos de trayectoria exitosa, ampliamente ranqueados en el campo social, cultural y político. Propósito éste que el Partido Verde Opción Centro aprobó en Congreso Nacional de 2008: “Asumir el desafío de pasar de minoría política a convertirnos en una opción de poder real para los Colombianos convocando para este fin a los líderes independientes y del centro político más destacados en el escenario político Nacional, tales como SERGIO FAJARDO, LUCHO GARZON, ANTANAS MOCKUS, ENRIQUE PEÑALOSA, MARTA LUCIA RAMIREZ entre otros”. Propósito cumplido después de varios meses de diálogos, al recibir el beneplácito de los ex alcaldes ANTANAS MOCKUS, LUCHO GARZON y ENRIQUE PEÑALOSA, con quienes conformaron lo que en adelante se denominaría el PARTIDO VERDE, conquista formalizada en el Congreso extraordinario del 2 de octubre 2009. Con estas adquisiciones se parodió en política lo que en fútbol hicieron el Real Madrid y el Barcelona, al fichar jugadores de primera categoría del balón pié mundial. La idea fue, sin duda, magistral, pero no suficiente para conseguir el éxito a cabalidad. Mientras un equipo de fútbol es reducido en número, la agremiación política es ilimitada en sus interacciones. Si estas interrelaciones de vasos comunicantes fracasa se va al traste la organización política, fenómeno por el cual ha transitado el Partido Verde, el cual no pudo pasar de empresa electoral a partido político en sentido cabal. Después de las elecciones presidenciales el pseudo partido no respondió a las expectativas de los tres y medio millones de votantes, que esperábamos la reestructuración y ampliación de los cuadros políticos en el concierto nacional y regional. Tanto así, que aún sigue mandando (en sentido literal) la vieja estructura de Opción Centro, estrecha de mente como de acción, carente de obra política, como de escaso protagonismo en las elecciones pasadas, cuyo peso recayó en las nuevas fuerzas independientes que adhirieron. Aquella estructura con sus socios representantes en los cuerpos colegiados ahora pretende canalizar la fuerza de la ola verde hacia sus propios intereses.
Omar Lasso Echavarría
Gestor de la principal sede del Partido Verde en Popayán y el Cauca
miércoles, 20 de abril de 2011
EL PARTIDO VERDE: UN ASUNTO DE ESTRELLAS Y FARSA NACIONAL- PRIMERA PARTE: PROCESO FALLIDO DESDE LA MÉDULA
El Partido verde nace en la mente de uno o varios “emprendedores” (palabra usada con toda la carga de sentido en el campo empresarial). Se diría que fue una idea “brillante” la de anclarse en algo ya hecho en países europeos u occidentales como gustan llamar nuestros intelectuales, de donde llegaron la conquista, la religión, el idioma, la revolución, y todas las modas intelectuales que han alimentado nuestra condición colonial. Era sensato en términos de cálculo político y con la emergencia a primer plano del tema ecológico, proponer la fundación de un Partido Verde, como estrategia para aglutinar las fracciones que quedaron por fuera de la contienda política, después de la reforma que incrementó el umbral electoral. Fue una solución fácil para unir esos variados grupos políticos, situados al margen de la izquierda desgastada y de los partidos políticos sin credibilidad. Sin embargo, ese nuevo cuerpo político llamado Partido Verde, por motivos que merecen un análisis más a fondo, en relación con valores europeos contrapuestos a nuestra idiosincrasia nacional, jamás superó su condición de AGREGADO, convirtiéndose en EMPRESA POLÍTICA ELECTORAL, más que en auténtico partido, empresa que ha sobrevivido gracias a la ESTRATEGIA DE DAR AVALES, a cuantos los soliciten. El AVAL INDISCRIMINADO ha traído nuevos vicios a la política nacional, como LA NEGOCIACIÓN Y LA PÉRDIDA DE IDENTIDAD IDEOLÓGICA. Esta estrategia le ha posibilitado al Partido Verde la permanencia en el tiempo, conservando su personería jurídica y consiguiendo, de modo indirecto, algunos escaños en cuerpos colegiados, en elecciones no determinadas, precisamente, por el vigor del partido, sino por fuerzas distintas detrás de cada candidato. Es así como alrededor del 80% de los representantes del Partido Verde en corporaciones proceden de diversas vertientes políticas, sociales y religiosas, que le deben al partido sólo la insignia. Lo cual ha hecho del Partido Verde algo amorfo y, a veces, contradictorio; por ej., la elección de un concejal cristiano, cuando los cristianos votaron contra Mockus, o la elección de un diputado liberal con credenciales verdes, que pierde durante la elección presidencial en su pequeño patio. Aceptando como natural, en su estado provisional, esta condición del partido, se esperaba, después de las elecciones presidenciales y a luz de la exitosa votación representada por el fenómeno de la OLA VERDE, una reestructuración y ampliación de los cuadros, cubriendo las regiones del país. Sin embargo, esto no ocurrió. Por el contrario, su visión se estrechó. La escasa comunicación, de orden operativo durante la campaña presidencial, se rompió por completo al terminar las elecciones. Las sedes espontáneas creadas en toda la geografía nacional quedaron abandonas, sin una voz de aliento y respaldo para continuar afianzando el partido en las regiones. En cambio, y equivocadamente, redujeron, desde tiempos de la campaña, la coordinación a unos pocos sitios con criterios arbitrarios y señalamientos a dedo, desconociendo la vitalidad del proceso. A la postre, los beneficiados fueron el ya débil Compromiso Ciudadano y los concejales y diputados de Opción Centro, quienes han manipulado el movimiento en favor de sus intereses reeleccionistas. Dicho de otro modo: desde la dirección nacional, en connivencia con concejales y diputados, representantes de la vieja estructura amorfa del partido, sin identidad doctrinaria y sin obra política en la función pública, dejaron por fuera a la OLAR VERDE. Muchas de esas sedes, de más de cinco meses de trabajo, arduo y continuo, de fuerte liderazgo interdisciplinario, con un trabajo organizado y registrado en planillas y bases de datos, que interactuaron, vía email o Facebook, con sus seguidores, que recibieron en sus sedes a miles de visitantes, que participaron en reuniones y visitaron barrios y municipios, divulgando pedagógicamente los principios y el programa del partido, estas sedes ni siquiera recibieron el agradecimiento, mucho menos instrucciones para direccionar el partido, como si nuestra labor fuera prescindible para la cúpula dirigente; ya que con ella o sin ella se sentían ganadores. Sin embargo, aun perdiendo las elecciones ellos ganaron, porque sus arcas debieron quedar llenas, al no retribuir económicamente a las regiones, que trabajaron con plata de su bolsillo. Este comportamiento me recuerda el epígrafe de una revista: “Se necesitaban trabajadores y llegaron personas”.
Omar Lasso Echavarría
Gestor de la principal sede del Partido Verde de Popayán y el Cauca
Omar Lasso Echavarría
Gestor de la principal sede del Partido Verde de Popayán y el Cauca
PARTIDO VERDE SIN OLA VERDE
El ingreso de los tres ex-alcaldes bogotanos (Mockus, Peñaloza y Garzón) al partido Verde Opción Centro, ocasionó en Colombia una especie de terremoto político, despertando la simpatía de millones de ciudadanos de todas las edades, estratos sociales y grupos políticos. Ellos eran garantía de un nuevo consenso político en cruzada contra la corrupción y la ineficiencia administrativa. Venían avalados por un excelente trabajo en sus respectivas alcaldías, donde priorizaron lo pragmático sobre lo ideológico, conciliando, de este modo, diversos intereses sociales, con base en el bien común. Alrededor de 10 años bastaron para cambiar la cara de una ciudad inhóspita como era Bogotá. Por ese camino le arrebataron el poder a las clientelas de los partidos tradicionales, dejándolos fuera de foco. Como respuesta a ese nuevo modelo de hacer política surgió en Colombia un gran movimiento de masas llamado OLA VERDE, para apoyar la campaña presidencial de Antanas Mockus. Se abrieron sedes bien organizadas, por cuenta propia, para darle más fuerza a la campaña. Sin embargo, después de la derrota electoral, el PARTIDO VERDE OPCIÓN CENTRO no se reformó ni dio participación en su estructura política a las regiones colombianas. De tal forma, que quienes participamos en la organización de la campaña orientando la ola verde hacia el triunfo electoral nos quedamos por fuera del Partido, el cual jamás reconoció nuestro trabajo ni nos llamó a participar de las futuras actividades de dicha organización. Esa vieja estructura anacrónica del Partido Verde Opción Centro, que siempre se mantuvo mediante la negociación de avales políticos, se ha quedado con la ganancia política del Movimiento, cuyos extraordinarios resultados muy poco deben a ellos, en cambio sí a la espontaneidad de gran parte del pueblo colombiano inconforme. Razón Tenía Luis Fernando Velasco, cuando manifestó ante Yamit Amat, que él iba a votar por Mockus, no tanto por el candidato, como sí por esa gran masa de seguidores ansiosos de cambios fundamentales en la política colombiana. La frustración de la ola verde es muy grande frente a un partido que ha mostrado mezquindad frente a los intereses nacionales, conformándose y manteniéndose como empresa electoral que defiende los intereses de un grupo reducido de ciudadanos que medran detrás del partido, el cual parece ser patrimonio de unos pocos. Prueba de su mezquindad y estrechez de miras es el hecho de haber abandonado el trabajo de un sin número de colombianos, que a través de sedes apoyamos y coordinamos la campaña presidencial, en las cuales se hizo un trabajo político a fondo, en todos los sentidos, desde el aspecto doctrinario hasta el registro en planillas y bases de datos. Después de más de ocho meses de la campaña presidencial la cúpula del partido no ha hecho ningún contacto con nosotros, a pesar de haber interactuado con las directivas nacionales en el momento de la campaña. En el caso Popayán, el Partido Verde, a través de su director, Lucho Garzón, jamás invitó a los directores de sede y a sus activistas. La coordinación política la ha realizado, equivocadamente, a través de sus representantes de aval en Concejos Municipales y Asamblea Departamental, quienes ahora buscan el apoyo del Partido para su reelección, sin mostrar un trabajo político de sello verde que los acredite en su aspiración política, precisamente, porque no se han caracterizado por ser una agremiación política coherente, sino una agremiación electoral amorfa, sin ideales comunes, unidos sólo por EL AVAL y la vocación burocrática, prueba de lo cual es la la ausencia de obra política, social y ecológica del Partido Verde, en más de una década de existencia.
En conclusión, El pseudo nuevo Partido Verde, sigue siendo el mismo viejo Partido Verde Opción Centro, sin renovación, ni burocrática ni programática ni pragmática. La Ola Verde, por tanto se desvanecerá o seguirá a la deriva, a la espera de una mejor suerte. No olviden que gracias a esa ola verde, la política colombiana inició un nuevo rumbo, a través de la lección aprendida por nuestro actual presidente, Manuel Santos, quien asimiló mejor los resultados electorales que el mismo Partido Verde.
Omar Lasso Echavarría
Gestor de la sede principal del Partido Verde-Popayán-Cauca
En conclusión, El pseudo nuevo Partido Verde, sigue siendo el mismo viejo Partido Verde Opción Centro, sin renovación, ni burocrática ni programática ni pragmática. La Ola Verde, por tanto se desvanecerá o seguirá a la deriva, a la espera de una mejor suerte. No olviden que gracias a esa ola verde, la política colombiana inició un nuevo rumbo, a través de la lección aprendida por nuestro actual presidente, Manuel Santos, quien asimiló mejor los resultados electorales que el mismo Partido Verde.
Omar Lasso Echavarría
Gestor de la sede principal del Partido Verde-Popayán-Cauca
DERROTA ELECTORAL, MORAL Y POLITICA DEL PARTIDO VERDE
EL PARTIDO VERDE PERDIÓ SU CUARTO DE HORA, y no estoy pensando en la derrota electoral, sino en la derrota moral y política de sus seguidores y líderes locales, por el pésimo comportamiento de sus líderes nacioneles. Cuando le preguntaron a Antanas, qué viene para el Partido, él respondió: Todo. Pero ese todo ha sido nada. Se perdió el contacto con las bases, porque no se tomó en serio el trabajo de las sedes que se abrieron por entusiasmo de la gente que creyó en el Partido Verde, renovado con la visión y la experiencia de los ex-alcaldes. Al no recibir el apoyo constante, moral y político, estas sedes quedaron en el aire, deslegitimadas ante las bases. Pasada la contienda electoral, nunca llegó un mensaje o una instrucción. Aspirábamos a convertirnos en escuelas de pensamiento verde o en fundaciones o en directorios políticos de afiliación y trabajo social. Parece que esto nunca estuvo en la mente de sus dueños. ¿Cómo hacerse cargo de un proyecto si no hay respaldo? Además, un partido político no puede estar conformado por islas desligadas, tiene que ser algo coherente,desde la cabeza hasta el último eslabón. Los directivos del partido hoy se confían al papel de sus representantes elegidos anteriormente, los del Partido Verde Opción Centro. Sin embargo, ellos, en su mayoría, no representan ni encarnan la doctrina verde, porque llegaron al partido de otras congregaciones en busca del aval, razón por la cual su papel ha sido nulo en la función pública. Además, creo que muy pocos estarían dispuestos a reelegirlos.
Es urgente renovar el partido con la nueva sangre de los independientes, fuerza decisiva en la campaña de Mockus. En contra de tan evidente verdad, Lucho Garzón viajó a las regiones a reunirse con los consejales y tiputados del partido, sin convocar a los independientes. Doy fe de la reunión en Popayán, de la cual casi nadie se enteró, con el beneplácito de sus elegidos, que hoy día se consideran los voceros del partido, pero quién les va a caminar?
Att. Omar Lasso Echavarría.
Gestor de la sede principal del Partido Verde de Popayán y el Cauca.
Es urgente renovar el partido con la nueva sangre de los independientes, fuerza decisiva en la campaña de Mockus. En contra de tan evidente verdad, Lucho Garzón viajó a las regiones a reunirse con los consejales y tiputados del partido, sin convocar a los independientes. Doy fe de la reunión en Popayán, de la cual casi nadie se enteró, con el beneplácito de sus elegidos, que hoy día se consideran los voceros del partido, pero quién les va a caminar?
Att. Omar Lasso Echavarría.
Gestor de la sede principal del Partido Verde de Popayán y el Cauca.
EL PARTIDO VERDE NO EXISTE
EL PARTIDO VERDE NO EXISTE, aparte de la anterior organización mercenaria del PARTIDO VERDE OPCION CENTRO fortalecida con la estrategia de los avales de grupos heterogéneos y electoreros. Tener concejales y diputados no significa mucho, si no representan al partido en su doctrina. LO QUE SÍ EXISTIÓ, REALMENTE, FUE EL MOVIMIENTO VERDE, DE MÁS DE TRES MILLONES DE SEGUIDORES que nos confiamos a la guía de los tres ex-alcaldes, por su
excelente trayectoria, y porque vimos ahí una forma novedosa y efectiva de hacer política. Por lo ocurrido en y después de las elecciones quedó comprobado que a los ex-alcaldes no les interesa la tarea de formar partido, y a la vieja estructura de Opcíon Centro tampoco. Ellos se conforman con lo que ya tienen, más los votos de opinión que arrastren los excalcaldes y la ayudita de los modernos medios de comuncación. Con esos elementos tienen montada la empresa política, sin necesidad de invertir en las estructuras regionales, que deben defenderse como puedan a cambio del aval, por donde aumentaría del caudal de votos nacionales. Con estos elementos creen tener garantizado su éxitio. Sin duda que sí y sobretodo desde el punto de vista económico, porque tendrían una empresa ideal, con poca inversión y una gran rentabilidad. Sin emabargo, alcanzar la presidencia requiere muchísimo más: trascender la mezquindad individual, poseer vocación de unidad de país y tener contacto con el país real, multidiverso, heterogéneo y desigual, cuya mayoría no se guía por el oráculo televisivo ni conoce internet. ¿Y como jalarle a los movimientos regionales si no hay unidad de criterio a nivel nacional? Esta vía no conduce a ningún beneficio, excepto a hacerle el juego a la maquinaria bogotana y a su grupo elegido de concejales y diputados, que como he dicho, reiteradamente, no representan ni encarnan la doctrina verde, en su mayoría.¿Cuándo la cúpula del partido, que los respalda, les va a pedir cuentas de su gestion? Nadie sabe cómo se van a escoger los candidatos y con qué criterios. Todo indica que son los actuales concejales y dipdutados quienes van a encabezar las listas, porque ellos se consideran los representantes legítimos. ¿Y dónde quedan las aspiraciones de los independientes cuyo protagonismo fue fundamental en la pasada jornada electoral? Por esta falta de coherencia vendrá la diáspora de los independientes, después de haber aprendido la lección. Att. Omar Lasso Echavarría, Gestor de la principal sede de Popayán y el Cauca.
excelente trayectoria, y porque vimos ahí una forma novedosa y efectiva de hacer política. Por lo ocurrido en y después de las elecciones quedó comprobado que a los ex-alcaldes no les interesa la tarea de formar partido, y a la vieja estructura de Opcíon Centro tampoco. Ellos se conforman con lo que ya tienen, más los votos de opinión que arrastren los excalcaldes y la ayudita de los modernos medios de comuncación. Con esos elementos tienen montada la empresa política, sin necesidad de invertir en las estructuras regionales, que deben defenderse como puedan a cambio del aval, por donde aumentaría del caudal de votos nacionales. Con estos elementos creen tener garantizado su éxitio. Sin duda que sí y sobretodo desde el punto de vista económico, porque tendrían una empresa ideal, con poca inversión y una gran rentabilidad. Sin emabargo, alcanzar la presidencia requiere muchísimo más: trascender la mezquindad individual, poseer vocación de unidad de país y tener contacto con el país real, multidiverso, heterogéneo y desigual, cuya mayoría no se guía por el oráculo televisivo ni conoce internet. ¿Y como jalarle a los movimientos regionales si no hay unidad de criterio a nivel nacional? Esta vía no conduce a ningún beneficio, excepto a hacerle el juego a la maquinaria bogotana y a su grupo elegido de concejales y diputados, que como he dicho, reiteradamente, no representan ni encarnan la doctrina verde, en su mayoría.¿Cuándo la cúpula del partido, que los respalda, les va a pedir cuentas de su gestion? Nadie sabe cómo se van a escoger los candidatos y con qué criterios. Todo indica que son los actuales concejales y dipdutados quienes van a encabezar las listas, porque ellos se consideran los representantes legítimos. ¿Y dónde quedan las aspiraciones de los independientes cuyo protagonismo fue fundamental en la pasada jornada electoral? Por esta falta de coherencia vendrá la diáspora de los independientes, después de haber aprendido la lección. Att. Omar Lasso Echavarría, Gestor de la principal sede de Popayán y el Cauca.
DIATRIBA CONTRA LA CÚPULA DEL PARTIDO VERDE. EL AÑO DE LA LANGOSTA
Lo que podría haber sido el PARTIDO VERDE DE COLOMBIA no resultó más que un movimiento de opinión centralizado en Bogotá y anclado en la vieja estructura del PARTIDO VERDE OPCIÓN CENTRO, que a la postre se convirtió en una empresa cuasi personal de dar avales, adonde arribaron aspirantes sin partido o disidentes de otras toldas políticas. Sin exageración se podría conjeturar, después del escándalo de la contratación económica de Sergio Fajardo (por 27.000 dólares) como fórmula vicepresidencial de Antanas Mockus, que los ex alcaldes de Bogotá y Medelllín fueron el gran fichaje del Partido Verde Opción Centro, como en las grandes ligas, para conformar un equipo ganador, “el Barcelona político de Colombia”.
El Partido Verde Opción Centro, antes de la incorporación de los ex alcaldes, era un cuerpo político amorfo, sin doctrina encarnada que identificara su comportamiento en la función pública, aparte del cascaron verde; prueba de lo cual es el nulo papel cumplido por sus representantes en concejos, asambleas, alcaldías y congreso. Sobre tan arenosa base era difícil la reestructuración del partido, abriéndole paso a nuevas fuerzas independientes, de mayoritaria participación en la campaña presidencial de Antanas Mockus. Todos esperábamos ese paso: la descentralización del partido con la inclusión total de las regiones colombianas. Pero no fue así. El partido continúa en manos de la anterior y anquilosada estructura, que ahora busca fortalecerse reeligiendo a sus representantes adoptivos. Por desgracia, para ellos, los votos con los cuales cuentan desde ya son tan volátiles como los cálculos virtuales de los dirigentes bogotanos en la pasada contienda electoral. Esto se probará en las elecciones que se avecinan.
La infinidad de sedes espontáneas que surgieron en la amplia geografía nacional para apoyar al Parito Verde quedaron en el olvido. A 4, 5, 6 o más meses de la elección presidencial, no hemos recibido ni una llamada, ni un email de agradecimiento o con instrucciones para el inmediato futuro. A pesar del denodado y gratuito esfuerzo, comprometiendo tiempo y recursos económicos personales, nos han relegado en el anonimato, dejándonos en la conciencia el sentimiento de no ser más que cargaladrillos de la élite bogotana. La abstención o el desvío del 80% de la votación pasada en favor del Partido Verde hacia otros horizontes, será el costo de su miopía política o de la deficiencia de un proyecto nacional incluyente.
Al final nos quedó la certidumbre de que la élite bogotana del Partido Verde no conoce el País, ni le interesa conocerlo. Sólo aspiran a que se los elija sin esperar nada a cambio, ni siquiera el elemental reconocimiento.
Omar Lasso Echavarría
CC.No.15.860.002
Gestor de la Sede Macondo del Partido Verde de Popayán. Sede principal de Popayán y el Cauca, con más de quince mil visitantes de todas las regiones caucanas, alrededor de 6 mil registros en planillas, y más de 50 líderes contactados y anotados.
El Partido Verde Opción Centro, antes de la incorporación de los ex alcaldes, era un cuerpo político amorfo, sin doctrina encarnada que identificara su comportamiento en la función pública, aparte del cascaron verde; prueba de lo cual es el nulo papel cumplido por sus representantes en concejos, asambleas, alcaldías y congreso. Sobre tan arenosa base era difícil la reestructuración del partido, abriéndole paso a nuevas fuerzas independientes, de mayoritaria participación en la campaña presidencial de Antanas Mockus. Todos esperábamos ese paso: la descentralización del partido con la inclusión total de las regiones colombianas. Pero no fue así. El partido continúa en manos de la anterior y anquilosada estructura, que ahora busca fortalecerse reeligiendo a sus representantes adoptivos. Por desgracia, para ellos, los votos con los cuales cuentan desde ya son tan volátiles como los cálculos virtuales de los dirigentes bogotanos en la pasada contienda electoral. Esto se probará en las elecciones que se avecinan.
La infinidad de sedes espontáneas que surgieron en la amplia geografía nacional para apoyar al Parito Verde quedaron en el olvido. A 4, 5, 6 o más meses de la elección presidencial, no hemos recibido ni una llamada, ni un email de agradecimiento o con instrucciones para el inmediato futuro. A pesar del denodado y gratuito esfuerzo, comprometiendo tiempo y recursos económicos personales, nos han relegado en el anonimato, dejándonos en la conciencia el sentimiento de no ser más que cargaladrillos de la élite bogotana. La abstención o el desvío del 80% de la votación pasada en favor del Partido Verde hacia otros horizontes, será el costo de su miopía política o de la deficiencia de un proyecto nacional incluyente.
Al final nos quedó la certidumbre de que la élite bogotana del Partido Verde no conoce el País, ni le interesa conocerlo. Sólo aspiran a que se los elija sin esperar nada a cambio, ni siquiera el elemental reconocimiento.
Omar Lasso Echavarría
CC.No.15.860.002
Gestor de la Sede Macondo del Partido Verde de Popayán. Sede principal de Popayán y el Cauca, con más de quince mil visitantes de todas las regiones caucanas, alrededor de 6 mil registros en planillas, y más de 50 líderes contactados y anotados.
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